Ni Pérez-Reverte ni Carbonero

-¿Es niña o es niño? Niña. Pues vete apuntando estos sustantivos, adjetivos y obligaciones porque le van a acompañar el resto de su vida.

Sí, hoy voy a hablar de los famosos estereotipos que tanto preocupan a la sociedad, y con razón, pero que siguen ahí inamovibles. Se conocen como estereotipos de género y acompañan a las personas desde que nacen tanto a hombres como a mujeres. Ahora bien, no se sabe porqué, pero son más crueles y despiadados con el sexo femenino.

La moda está muy ligada a estos estereotipos, y por eso, hoy quiero hacer una crítica a este sin sentido que solo sirve para alimentar el miedo al cambio, al progreso, a la evolución de las mujeres. El mundo de las revistas de moda, editoriales y artículos sobre tendencias, se vincula al sector femenino, y es verdad que son éstas quienes más lo consumen. Se considera, por lo tanto, un tema casi exclusivo de las mujeres. Las mujeres tienen que ser muy femeninas, princesas con tutú, delicadas e inocentes. Bueno, en realidad, hay dos formas de presentarlas. Por un lado, como ángeles sin alas, eternas niñas que nunca han roto un plato, que juegan con su mirada y sus posturas para atraer toda atención. Por el otro, una imagen completamente opuesta. Chicas malas, femme fatale, con poses provocativas, bocas sugerentes y ropa muy apretada, o sin ella directamente. Rubias, morenas, pelirrojas, da igual, mientras pongan cachondo al de delante. Chicas en tetas para anunciar un perfume, su culo, perfecto escaparate para un coche, en definitiva, mujeres objeto. ¡Y una mierda! Somos mujeres no perchas. Aunque suene evidente, aún no todos se han enterado.

Para poder avanzar hay que acabar con todas las ridículas ideas que rodean al nombrado como ‘universo femenino’. Es decir, romper estereotipos. Por leer Vogue no soy sumisa y delicada, ni frívola o materialista. No, soy una persona a quien le gusta la moda, igual que a ti el basket, el surf,el rap o lo que sea que te gusta. Es más, lo considero una vía de escape, una forma de reivindicar mi papel en la sociedad, una manera de criticar las injusticias y de cambiar las cosas. La moda es una actitud. Según como te vistas quieres ser una cosa u otra, tu imagen habla por ti, negarlo es de cínicos.

Cuidar la imagen, dedicar tiempo a elegir lo que te pones, no quiere decir que seas superficial. ¡TODO LO CONTRARIO! Soy más auténtica, quiero pisar con fuerza, atrevida. Los vestidos no están reñidos con los intereses políticos o las preocupaciones sociales. No tengo que llevar sudaderas, vaqueros o cortarme el pelo de las formas más estrambóticas posibles para mostrar que soy una chica concienciada con el mundo y que me preocupo por ‘cosas serias’. ¿Por qué? ¿Si una mujer se arregla ya es una buscona? ¿Una romántica y soñadora? Podremos serlo, pero eso depende de la personalidad de cada una, nunca puede considerarse una condición de su imagen.

Me maquillo porque quiero, llevo falda porque me gusta y no estoy bucando con eso tú mirada, ni tu piropo. No nos vestimos para recibir esas palabras, ¡por dios! pero ¿le gustan a alguien? Es otra forma de acoso, quien diga lo contrario miente. Se rebaja a las mujeres a la condición de cosas, todos somo carne y huesos pero no queremos que nos muerda el friki de la calle de enfrente, gracias.

Victoria

La prensa generalista queda reservada, casi en exclusiva, para los hombres. Atento a esto, nosotras también leemos periódicos, estamos informadas. Podemos interesarnos sobre el último bolso de Prada o adorar las últimas prendas de Zara y a la vez observar con ojo crítico las últimas declaraciones del coletas, sí, Pablito. Son cosas compatibles.

Esta guerra también llega a la profesión del periodismo. Continua lucha. Hola, estudié periodismo. ¿Quieres ser como Gabilondo? ¿Pérez Reverte? No, a mi me gusta más el periodismo de moda. Ahí salta la alarma…una chica que no sabe lo que quiere, piensan, de periodismo poco. ¿Perdón? Me puede gustar la política pero también sé que está comprada y puedo tener otros intereses más allá. Si no escribes en El Mundo, El País o en el remoto y pequeño diario de tu pueblo…ya no eres periodista. Otra típica situación es la de relacionar chica periodista con universo deportivo. Cuánto daño ha hecho Sara Carbonero y aquel beso. No, ni quiero ser como Pérez Reverte ni como Carbonero. Quiero ser yo, y punto. Pero en esta sociedad, controlada por el capitalismo, donde la política es marioneta fiel de los bancos y las multinaciones, pues claro, el Congreso y el fútbol tienen que ser tus prioridades.

Recordad que somos quienes queremos ser. Solo tu mismo decides si quieres ser libre o no, si quieres formar parte del circo mediático, de la cultura de todo por un minuto de fama, del universo de la publicidad más cruel y manipuladora, o prefieres vivir a tu manera, sin prisa, por que solo luchando podemos conseguir que la cultura y la sociedad, al igual que la moda, puedan cambiar cuando te hayas cansado.

V.

 

 

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